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viernes, 3 de octubre de 2014

Un Simple Gesto....

Hace unos días pensé que mi pequeña estaba muy grande, pensé que podría buscar algo para pasar tiempo con ella, ya que ve todos los días como se marcha al cole y mami se queda con el hermanito pequeño en casa...
Qué hice? pues el domingo busqué una bici de segundamano, llegué a un acuerdo, y me fuí a las 7 de la tarde a un pueblo a recogerla...
 3 días ha tardado su mami en buscarse una sillita para llevarla de paseo....pensé que sería una buena idea volver a la bicicleta, hago un poco de ejercicio, paseo con mi niña, y lo más importante, pasamos tiempo juntas...


Hoy ha sido el primer día...ha sido maravilloso, yo iba pedaleando y no podía parar de sonreir....la veía eufórica, riéndose de la velocidad, gritando "qué divertido"...Cuando hemos llegado a casa nos hemos duchado juntas y no ha parado de abrazarme y decirme que me quiere....yo sí que la quiero....
Una cosa tan simple, una bici, y ha conseguido crear un vínculo nuevo entre mi pequeña y su mami...
Me gustaría leer qué hacéis para pasar tiempo con vuestros niños mayores??

martes, 9 de julio de 2013

Martes DIY:Máscara Tigre

Es la primera vez que me animo a participar en este "Martes DiY" con una máscara muy divertida!!

En estos días de vacaciones pasamos más tiempo con los peques, y la verdad que hay que apañarselas muy bien para tenerlos entretenidos. Ayer yo me puse a hacer una máscara que había visto por internet y que mi peke no se ha quitado en todo el día, así que lo comparto con vosotros.
Material:

Planchas de goma eva de diferentes colores
pegamento o silicona líquida
tijeras
papel para el patrón
y un par de cordones para luego atar la careta
y un rotulador color negro!

el patrón lo podéis hacer de los colores que queráis, yo utilicé el fucsia, color carne y negro.

Una vez tengamos el patrón lo recortamos y sobre él recortamos la goma eva

Así quedaría sobre puesto

Ya por último solo tenéis que pegarlo con pegamento o silicona líquida y pintarle las rayas! Yo los cordones los he cosido con una aguja gorda que tenía de lana.



lunes, 10 de junio de 2013

un juego de niños

Copio este artículo que he encontrado en la página de Ser Padres, mi peke ahora mismo está en la fase de querer llevarme al huerto, en la casa le tenemos una habitación para ella sola, y la verdad que aguanta bastante jugando sola. Otras necesita a mami o papi...es normal..., en un curso de gestión del tiempo salió el tema, y nos dijeron que cuando llevara el niño un rato con el mismo juguete , se lo cambiáramos, así no perdería el interés por él. Me dá a mí, que no conocen a la peke, cuando le quitas los juguetes!!


El juego en solitario (o individual) no es malo para los niñosJugar solos, a partir de los dos años, les permite divertirse y explorar diferentes formas de estar sin la intervención constante de un adulto, cosa que muy positiva par su desarrollo.
Por ejemplo, el juego individual les permite equivocarse y que no pase nada (no sentirse juzgados en el desempeño). También les permite tomar sus propias decisiones, experimentar con voces o movimientos que delante de nosotros quizá no se atrevan a hacer: poner cara raras frente a un espejo, decir alguna palabrota… Pero no solo es eso: también estimula la creatividad y el juego simbólico, ya que al pequeño no le quedará más remedio que investir de “vida” a sus muñecos para que le acompañen en sus aventuras.
Por eso, ante la pregunta: “¿Pero sabe mi niño jugar solo?”, la respuesta es sí. Pero la cuestión es que muchas veces los adultos confundimos “jugar solos” con “estar solos” porque lo que en realidad necesitamos es tiempo para nosotros. Así, acabamos transmitiéndoles una idea errónea sobre lo que es el juego individual (que no tiene por qué significar estar solo en su habitación), consiguiendo justo lo contrario a lo que pretendíamos: que nuestros hijos aborrezcan la idea de jugar solos porque sienten que no les vamos a hacer ni caso. Entonces, con este panorama, ¿cómo debemos actuar?

El niño necesita jugar solo

Si deseamos que nuestro hijo de dos o tres años vaya aprendiendo a jugar solo, hay varias formas de ayudarle. Podemos alternar momentos de participación de los padres con otros de acompañamiento sin intervención, para que pueda experimentar la sensación de tomar decisiones. Si insiste en que hagamos las cosas por él, podemos decirle que no sabemos y pedirle que nos enseñe él.
En vez de intervenir en el mismo juego, intentemos realizar un juego en paralelo: por ejemplo, mientras él hace su torre, nosotros la nuestra.
A esta edad, todavía es normal que no tengan demasiada “iniciativa” y necesiten de nuestra guía para proponerles juegos distintos. Un consejo: escoger tres o cuatro juguetes diferentes y cambiarlos según disminuya su interés.
A medida que se vaya desenvolviendo bien con algún juego sin nuestra intervención, podemos realizar alguna actividad como leer o hacer algo de casa (en la misma estancia o entrando y saliendo de la suya cada poco para interesarnos por lo que hace). Es importante atenderle siempre que lo necesite. Si nos reclama a menudo es que estamos “forzando” demasiado nuestra ausencia.

La zona de juego

Aunque no queramos convertir nuestro hogar en un “territorio comanche”, alguna concesión (aunque sea temporal) hay que hacer. Una alfombra pequeña y ligera y una caja, llena de juguetes, fácil de transportar son los únicos elementos que necesitamos para improvisar una zona de juego en casi cualquier rincón de la casa. Así, cuando no podamos jugar con ellos (porque tenemos que contestar correos, ducharnos o preparar la comida), lo que sí podemos hacer es proponerles que jueguen a nuestro lado allí donde estemos (sin salirse de la alfombra, eso sí). Jugar no jugaremos, pero al menos les podemos ofrecer estar a su lado.

Jugar a todas horas

Una de las razones para reclamarnos durante el juego puede ser que quizá ese es el único momento del día en el que tienen nuestra atención completa. Y es que, aunque sintamos que les prestamos muchísimo interés, para los niños la atención “plena” o “de calidad” es aquella en la que sus padres participan en su mundo emocional y sus actividades (y no a la inversa). Así, incrementar el carácter lúdico de nuestras actividades diarias (cantar en el autobús, contar coches de color amarillo mientras paseamos, buscar juntos las llaves en el bolso…) representará más tiempo de juego en común.

Darle tareas

Otra opción, que está a medio camino entre jugar solos y jugar con nosotros, es involucrarlos en nuestras actividades como si fueran un juego: meter la ropa sucia en la lavadora (nombrando las prenda y preguntando cómo se llaman las que no sepa), apilar libros o revistas mientras trabajamos o leemos la prensa, ordenar los recipientes de plástico de la cocina (metiendo los pequeños dentro de los grandes)